De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

viernes, 17 de mayo de 2013

Compendio sobre el Amor y la Pasión



Está claro que si hay alguien en este mundo que entienda de pasiones estos son los italianos. Ni es un tópico que siempre comen pasta ni tampoco lo es que sean los más apasionados por lo menos del Mediterráneo,  así que si un italiano me quiere hablar de amor, seré todo oídos. Sin ir más lejos, no hace mucho tiempo un pequeño gran hombre, di Napoli para más señas, me confió un secreto sin el que ahora no podría vivir: la diferencia entre el Amor y la Pasión.


miércoles, 8 de mayo de 2013

El misterioso chico de los ojos azules del tren


Hoy me he despertado a las 6:30 pero en el preciso instante en que la última pestaña se despegaba de su compañera del párpado inferior he sentido que hoy no quería coger el tren de las 7:41. En realidad cogiendo el de las 8:11 tengo más que de sobras para llegar bien a la oficina pero resulta que falté unos días por enfermedad común y en la empresa donde trabajo te hacen recuperar las horas. En honor a la verdad, tengo que decir que todos disponemos de 24 horas de libre disposición y en caso de enfermedad, aunque esté justificada con el correspondiente parte médico, las horas de ausencia se consideran de libre disposición. El caso es que aún no he gastado todas las horas pero tengo la presión de no poder ponerme enferma en lo que queda de año. Teniendo en cuenta que estamos en mayo y que ya de por sí soy de salud más bien endeble, no quiero encontrarme en la tesitura de deber horas a la empresa y, por lo tanto, que me lo descuenten de mi estipendio. Y ésta es la explicación de por qué cojo el tren de las 7:41 pudiendo coger el de las 8:11: entro media hora antes para recuperar mi bolsa de horas.