De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

jueves, 18 de abril de 2013

Los 4 puntos clave y la teoría del banquillo



Mis teorías se confirman. Gracias a mi condición de observadora de la OIM (Organización Internacional de la Mujer) descubro revelaciones cuanto menos interesantes. Las mejores son aquellas que vienen a confirmar mis sospechas y aquí es cuando se dibuja en mí una sonrisa de satisfacción  acompañada de un gesto solemne fácilmente interpretable como ¿Lo ves? ¡Lo sabía! El caso es que cuando un hombre se arranca a hablar sobre relaciones, no tiene precio. Una se queda anodadada ante semejante golpe de suerte y permanece en silencio en modo tal que el susodicho se sienta en confianza para exponer con pelos y señales los secretos mejor guardados de la psicología masculina.



Hace años que sostengo que hay 4 ideas claves a partir de las cuales entender las relaciones entre hombres y mujeres. Dada la profundidad de las reflexiones y el gran hallazgo que éstas han supuesto para mi salud mental, he decidido compartirlas abiertamente con todos aquellos a los cuales pudiera interesar.



#1

Punto número 1 y el más importante: si un hombre no te hace caso no es por hacerse el interesante, sencillamente NO LE GUSTAS. Nosotras somos las únicas que creemos que son lo suficientemente inteligentes como para decir algo que no quieren decir para dar a entender algo que no es pero que sí que es pero que sólo lo dice para que parezca otra cosa. Imposible. Demasiada complicación, se perderían en la primera subordinada.

Aquí es importante recalcar, como puede verse en la película He is just not that into you (desconozco con qué mierda de título la tradujeron en España, ¡por caridad! Id al cine en VOS), que parte de la culpa la tienen los consejos que nos damos nosotras mismas. En serio, What's wrong with us? ¿No te ha llamado? Eso es que le gustas demasiado y no se atreve. ¿No te dice de quedar? Le impones porque eres demasiado para él. ¿No te contesta a los Whatsapp? Está pensando en vuestra relación porque quiere ir poco a poco. ¡Y una mierda! Pasa de ti y punto. Te lo digo despacito: NO-LE-IN-TE-RE-SAS.



#2

Punto número 2. Si parece que les gustes pero no acabas de verlo claro es porque SIEMPRE hay otra mujer. Ellos tienen muy clara la teoría de que un clavo saca a otro clavo, no pasan ningún periodo de luto o reflexión después de una ruptura, así que si te dicen que no están preparados para otra relación, que están poco receptivos o cualquier cosa de esa índole, mienten. Seguramente el problema sea más simple y tenga nombre de mujer. En caso contrario, tendremos que dirigirnos irremediablemente al punto número 1.

Y es precisamente a este punto donde me ha traído una conversación con un hombre incauto que se ha prestado sin saberlo a dotar de consistencia mi teoría de las puertas abiertas. Esta teoría mantiene que pese a estar con otra persona, si le gustas mínimamente, no dejará de hacer pequeñas incursiones en tu vida, aunque dilatadas en el tiempo, por una sencilla razón: just in case. Ellos nunca cerrarán las puertas a quedar contigo y omitirán el pequeño detalle de estar ya emparejados porque, previsores como son, no saben si más adelante tendrán que echar mano de agenda. Esto es muy sencillo de detectar: el sujeto va y viene de tu vida sin hacer grandes reverencias, quiere saber de ti, te explica cosas (aunque no todas porque no te dirá que ha conocido a otra) pero jamás concreta una cita contigo. El chico en cuestión, fuente anónima para preservar su integridad física, me contaba que el otro día habló con una chica que había conocido hace algunos meses justo antes de estar con su actual pareja. A la pregunta de por qué le escribió si tiene novia, el muy caradura me ha contestado: No sé, banquillo. ¡Arghhh, se me ha desencajado la cara de horror! Mis peores sospechas se han confirmado y poco a poco he ido encajando mentalmente piezas de mi ex vida sentimental que aún andaban huérfanas en mi cabeza.




No sólo ha reconocido su mala praxis si no que además esta mala praxis tiene un nombre mucho más tendencioso que el mío: BANQUILLO. Al parecer el muchacho ha dado con una dura de roer que se olería el percal y le ha dicho. ¿Por qué me escribes tanto y nunca me dices de quedar? Me he retorcido en el asiento… Digo ¿qué le has contestado? Una mentira, supongo. Y me dice… Bueno, es que me ha apretado tanto que le he tenido que decir que no podíamos quedar porque seguramente nos acabaríamos liando y que en estos momentos no podía ser. Y yo, claro, porque decirle directamente que tienes novia era too much. Y ella debe de haber pensado lo mismo porque le ha dicho ¿Por qué no podríamos liarnos? Y claro, al final ha cantado como un condenado. Tengo novia. ¡Acabáramos! Mi pregunta ha vuelto a sonar solemne y concisa ¿Por qué le sigues escribiendo? Creo que en ese momento se ha cagado encima y ha maldecido el momento en que ha decidido contarme nada. Aún así ha tenido el valor de contestarme: Hay que hacer banquillo, nunca se sabe. A la guillotina directo lo mandaba.


#3

Punto número 3: Si les gustas, te llamarán y serán ellos los que te hagan las proposiciones indecentes. Estamos en el siglo XXI pero esto sigue funcionando igual: ellos quieren cortejar y no ser cortejados. Demasiada seguridad en una mujer les echará para atrás provocando una situación de indecisión que haga inevitable que tengamos que hablar de los puntos número 1 y 2. En el caso de que le gustes, pasaremos felizmente al punto número 4 (el último punto de todos). En el fondo son simples y su psicología sentimental se puede resumir en 4 putos puntos que jamás llegaremos a entender porque nosotras, las mujeres, somos tan complejas que nos perdemos en los trazos de la sencillez).

#4

Punto número 4: Esta es la verdad más absoluta a la par que simple de las relaciones entre hombres y mujeres. Si algo tiene que ser, será y será fácil. Las cosas con los hombres, cuando tienen que ser, fluyen sin ningún tipo de complicación. Así que si te encuentras en una situación sentimental novedosa donde las cosas no fluyen, plantéate la posibilidad de que nos encontremos en un punto número 1 o en un punto número 2. No hay más opciones, así que lo mejor es ser realista y mirarte al espejo y decir: Pasa de mí, él se lo pierde.


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