De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

sábado, 2 de febrero de 2013

El sexo compromete

De repente he recordado algo importante: que yo por algún rincón de la bloggosfera tenía un blog donde solía escribir gilipolleces semejantes a las que escribo en Twitter pero con más de 140 caracteres. Y como las cosas nunca pasan porque sí, os diré la razón por la que de repente se ha producido tal revelación: he sido nuevamente golpeada por la intrincada, retorcida y no obstante maravillosa lógica masculina.


Vamos a hacer una cosa: yo suelto el concepto a bocajarro y luego entramos en materia analizando cuidadosamente cada detalle. "Verónica, el SEXO COMPROMETE". Exacto, eso fue lo que me dijo. Cuando logré salir de mi asombro y volví a encajar las mandíbulas en su sitio, a duras penas pude pronunciar un ¿QUÉ?, un sonido más agudo de lo que hubiera deseado, eso sí, aunque casi inaudible para el oído humano.


Durante dos meses he podido lidiar con lo de: necesito mi espacio, hagamos las cosas bien, vamos a conocernos poco a poco, no estoy dispuesto a renunciar a mis hobbies (que por cierto son muchos), mis amigos son una prioridad, me voy a esquiar, a surfear, a escalar, a patinar y a toda clase de verbos que expresen movimiento acabados en -ar. Me parece muy bien, chico. Eso de ser una persona tan activa es maravilloso, espectacular, pero aquí hay un verbo que acaba en -ar y aunque no expresa movimiento en el sentido literal de desplazarse de un punto A a un punto B, hay que cumplir. ¿Me seguís?

El caso es que tras varios intentos de acercamiento, la hembra, o séase, yo,  ha tenido que retirarse con la cola entre las piernas a lamerse las heridas a su guarida. Hay que decir que viviendo bajo un mismo techo la situación es aún más bizarra. Pero, tras plantear la circunstancia totalmente anormal de falta de práctica sexual, resulta que tengo ante mí la mayor verdad nunca jamás revelada: que tener relaciones sexuales con una persona a la que estás conociendo es un compromiso tan y tan grande que es necesario tiempo para procesar. ¡Madre del amor hermoso! ¿Compromiso? WTF? No te he pedido que te cases conmigo, ni que renuncies a tus hobbies, ni a tus amigos, ni a surfear, patinar, escalar o whatever quieras hacer. Sólo pretendía la normalidad absoluta que representa tener momentos de intimidad con la persona que me gusta y que estoy conociendo. Pero al parecer esta idea tan marciana mía, que dicho sea de paso me hace sentir como una ninfómana psicópata a la que quiere que azoten y retuerzan los pezones, es algo que su mente no alcanza a comprender.




Eso sí, besos, abrazos, carantoñas, "cariño te he preparado la cena", "no me mandas mensajes", "ya no me haces caso"... todas esas mariconadas que hace NO COMPROMETEN. ¡Venga, hombre! En otra vida he tenido que ser un poco hijaputita con los hombres porque siempre me tocan a mí los que están más chalados. Pues eso, que todo es más simple de lo que vuestras retorcidas mentes maquiavélicas andan pensando. La vida no es como un libro de Murakami. Aquí nadie se suicida por amor.

2 comentarios:

  1. Vero no te engañes, no les gustamos no hay más si me permites te voy a enviar un patallazo wasapero q t permito hasta publicar siempre y cuando ocultes nuestros nombres.
    Aquella frase de quiero un hombre q me quiera, ha quedado desfasada x quiero un hombre que me folle.
    Tu fan
    Miriam

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