De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Home Sweet Home

Ayer me encantó ver Barcelona desde el avión. Nunca antes había sentido ese cosquilleo en el estómago, el mismo que se siente ante un amor que es correspondido en secreto, al ver mi ciudad desde el aire. Y nunca antes me había parecido tan sumamente bella. Echaba de menos el azul de su cielo y el sol calentándome los mofletes enrojecidos por el frío.

Ayer los abrazos me parecieron más cálidos que nunca, los reencuentros más emocionantes... pero, mi querida Barcelona, me sigue doliendo el estómago cuando estoy contigo; me sigo sintiendo extraña en tu regazo, vulnerable y pequeña, casi diminuta. 
Volveré a Londres, no me guardes rencor por ello, porque quiero perderme con mi anonimato en su caos, crecer y hacerme grande para echarte de menos y saborear la calidez de tu invierno y de tu aire sin olor a curry.

2 comentarios:

  1. Yo tb he sentido eso por mi barna. Me acuerdo cuando volvia de Soria y se me iluminaban los ojillos cuando paseaba por sus rincones. Sin embargo es como un novio, cuando la tienes no la valoras jejeje.
    un beso wendy
    FAN INCONDICIONAL

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  2. Carinyuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!
    Què bé que expliques les emocions!! Jo vaig sentir una tristesa estranya quan vaig deixar Barna també, no sé si la sentiré quan deixi Sydney.. crec que sí!
    Com estàs?? Fa dies que no parlem!
    M'encanta el teu blog princesa, continua escrivint i penja alguna foto de London!!
    Tastimu petita!!
    Petons Gis.

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