De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

lunes 1 de noviembre de 2010

I'm not brazilian

Londres huele a pedo. Bueno, corrijo, Londres huele a pedo y a fast food. Mañana se cumple una semana del inicio de mi nueva aventura y ya he llegado a conclusiones tan importantes como ésta. La gente abre compuertas con una facilidad espantosa. Sin ir más lejos, el otro día estaba mirando el mapa de una parada de bus y de repente me viene un olor nauseabundo que emergía del culo del que tenía al lado... Le miré como diciendo: vamos a ver, si no he sido yo, por cojones has tenido que ser tú así que no me mires con cara de extrañez que nos empezamos a conocer. ¡Qué asco!

Francamente, no me extraña nada que se tiren esos cuescos porque aquí la gente come fatal. A todas horas ves gente zampando pollo frito, kebabs, patatas o whatever porque Londres es una cocina abierta las 24h del día. Tanto es así que se te quita hasta el hambre...

Otro tema es el debate entorno a mi nacionalidad. ¡I'm not Brazilian! Todo el mundo se cree que soy brasileña y no creo que sea por la oscuridad de mi tez. Pero vamos que al final me voy a meter en el papel y voy a sacarle partido a lo exótico de mi supuesto origen.

Os dejo unas fotitos  experimentales de Liverpol Street:




0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada