Londres huele a pedo. Bueno, corrijo, Londres huele a pedo y a fast food. Mañana se cumple una semana del inicio de mi nueva aventura y ya he llegado a conclusiones tan importantes como ésta. La gente abre compuertas con una facilidad espantosa. Sin ir más lejos, el otro día estaba mirando el mapa de una parada de bus y de repente me viene un olor nauseabundo que emergía del culo del que tenía al lado... Le miré como diciendo: vamos a ver, si no he sido yo, por cojones has tenido que ser tú así que no me mires con cara de extrañez que nos empezamos a conocer. ¡Qué asco!
Francamente, no me extraña nada que se tiren esos cuescos porque aquí la gente come fatal. A todas horas ves gente zampando pollo frito, kebabs, patatas o whatever porque Londres es una cocina abierta las 24h del día. Tanto es así que se te quita hasta el hambre...
Otro tema es el debate entorno a mi nacionalidad. ¡I'm not Brazilian! Todo el mundo se cree que soy brasileña y no creo que sea por la oscuridad de mi tez. Pero vamos que al final me voy a meter en el papel y voy a sacarle partido a lo exótico de mi supuesto origen.
Os dejo unas fotitos experimentales de Liverpol Street:
Os dejo unas fotitos experimentales de Liverpol Street:
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada