De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Home Sweet Home

Ayer me encantó ver Barcelona desde el avión. Nunca antes había sentido ese cosquilleo en el estómago, el mismo que se siente ante un amor que es correspondido en secreto, al ver mi ciudad desde el aire. Y nunca antes me había parecido tan sumamente bella. Echaba de menos el azul de su cielo y el sol calentándome los mofletes enrojecidos por el frío.

Ayer los abrazos me parecieron más cálidos que nunca, los reencuentros más emocionantes... pero, mi querida Barcelona, me sigue doliendo el estómago cuando estoy contigo; me sigo sintiendo extraña en tu regazo, vulnerable y pequeña, casi diminuta. 
Volveré a Londres, no me guardes rencor por ello, porque quiero perderme con mi anonimato en su caos, crecer y hacerme grande para echarte de menos y saborear la calidez de tu invierno y de tu aire sin olor a curry.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Y los sueños, sueños son.

Dicen que la distancia hace el olvido pero ¿cuánta distancia es necesaria para que desaparezcas de mi sueños? Creo que mi orgullo ha dejado de quererte, digamos que estoy aprendiendo a vivir con la idea de que la decisión que un día tomé es la correcta pero ¡maldita sea! sal de mis sueños, ya no estás invitado a estar cada noche junto a mí en la cama.

Ya no quiero estar a tu lado, sólo quiero pasar página de una vez y dejar de escuchar tu voz al otro lado del teléfono. Y escribo esto porque sé que, a pesar de todo, me sigues leyendo. No te voy a querer eternamente, el tiempo lo cura todo, pero no necesito tener a nadie a mi lado para olvidar lo mucho que un día te quise, porque cuanto más te dejo de querer, más me quiero a mí misma.


PD: Laura, cap cançó no seria més apropiada. T'estimo molt i t'enyoro.


martes, 2 de noviembre de 2010

Dualidad de personalidades

Una experiencia como la que estoy viviendo se merecía un nuevo blog, así que mientras no me vuelva loca tener dos personalidades, podéis leerme también en: My Little British Adventure.


lunes, 1 de noviembre de 2010

I'm not brazilian

Londres huele a pedo. Bueno, corrijo, Londres huele a pedo y a fast food. Mañana se cumple una semana del inicio de mi nueva aventura y ya he llegado a conclusiones tan importantes como ésta. La gente abre compuertas con una facilidad espantosa. Sin ir más lejos, el otro día estaba mirando el mapa de una parada de bus y de repente me viene un olor nauseabundo que emergía del culo del que tenía al lado... Le miré como diciendo: vamos a ver, si no he sido yo, por cojones has tenido que ser tú así que no me mires con cara de extrañez que nos empezamos a conocer. ¡Qué asco!

Francamente, no me extraña nada que se tiren esos cuescos porque aquí la gente come fatal. A todas horas ves gente zampando pollo frito, kebabs, patatas o whatever porque Londres es una cocina abierta las 24h del día. Tanto es así que se te quita hasta el hambre...

Otro tema es el debate entorno a mi nacionalidad. ¡I'm not Brazilian! Todo el mundo se cree que soy brasileña y no creo que sea por la oscuridad de mi tez. Pero vamos que al final me voy a meter en el papel y voy a sacarle partido a lo exótico de mi supuesto origen.

Os dejo unas fotitos  experimentales de Liverpol Street: