De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

domingo, 17 de octubre de 2010

¿Pesi o Pepsi?

Ayer me acordé del spot publicitario donde Fernando Torres reivindica su acento de Fuenla a la hora de pronunciar Pepsi. PEEEE-PPPPPP-SSSIIIII. PE-PE-PE. Es como los que pronuncian Donus en lugar de Donuts. Pero, francamente, queridos, me importa un carajo como tenemos que pronunciar esa mierda, Pesi o Pepsi, pero no me la pongas en mi jodido cubata.

Si el sitio ya era un antro de por sí, con el aforo más que desfasado y con una entrada a 10€ sin consumición, lo que me acabó de repatear, entre otros encuentros desafortunados, fue tener que tirar a la basura 8€ en un cubata de algo parecido a ron Brugal al que decidieron echarle esa mierda de, ¿cómo era?, ¡ah, sí! Pe(p)si. Si lo sé, me llevo dinero del Monopoly.

martes, 12 de octubre de 2010

4 ideas claves para entender las relaciones entre un hombre y una mujer

En estos últimos meses he aprendido cosas muy valiosas que Dios, o quien fuera el creador de esos grandes desconocidos que nos quitan el sueño, o séase, los HOMBRES, se le olvidó incluir en su manual de instrucciones. Dado la profundidad de las reflexiones y el gran hallazgo que éstas han supuesto para mi salud mental, he decidido compartirlas con vosotras, queridas lectoras, con la idea de haceros vuestra existencia sobre la faz de la Tierra mucho más fácil.

Punto número 1 y el más importante: si un hombre no te hace caso no es por hacerse el interesante, sencillamente NO LE GUSTAS. Lo sé, es crudo y perverso decirlo así pero es lo que hay. Nosotras somos las únicas que creemos que son lo suficientemente inteligentes como para decir algo que no quieren decir para dar a entender algo que no es pero que sí que es pero que sólo lo dice para que parezca otra cosa. Imposible. Demasiada complicación, se perderían en la primera subordinada y se quemarían los circuitos internos de su cerebro.

Punto número 2: Si parece que les gustes pero no acabas de verlo claro es porque SIEMPRE hay otra mujer. Ellos tienen muy clara la teoría de que un clavo saca a otro clavo, no pasan ningún periodo de luto o reflexión después de una ruptura, así que si te dicen que no están preparados para otra relación, que están poco receptivos o cualquier cosa de esa índole, MIENTEN: seguramente el problema sea más simple y tenga nombre de mujer. En caso contrario, tendremos que dirijirnos irremediablemente al punto número 1.

Punto número 3: Si les gustas, te llamarán y serán ellos los que te hagan las proposiciones indecentes. Estamos en el siglo XXI pero esto sigue funcionando igual: ellos quieren cortejar y no ser cortejados. Demasiada seguridad en una mujer les echará para atrás provocando una situación de indecisión que haga inevitable que tengamos que hablar de los puntos número 1 y 2. En el caso de que le gustes, pasaremos felizmente al punto número 4 (el último punto de todos - en el fondo son simples y su psicología sentimental se puede resumir en 4 putos puntos que jamás llegaremos a entender porque nosotras, las mujeres, somos tan complejas psicológicamente hablando que nos perdemos en los trazos de la sencillez).

Punto número 4: Si algo tiene que ser, será fácil. Las cosas con los hombres, cuando tienen que ser, fluyen sin ningún tipo de complicación. Así que si te encuentras en una situación sentimental novedosa donde las cosas no fluyen, plantéate la posibilidad de que nos encontremos en un punto número 1 o en un punto número 2. No hay más opciones, así que lo mejor es ser realista y mirarte al espejo y decir: PASA DE MÍ. No pasa nada.

Con este sencillo manual, las cosas tendrían que ser más fáciles, pero, queridas amigas, no lo serán porque nos gusta lo complicado, lo retorcido, lo imposible, lo inalcanzable.


domingo, 10 de octubre de 2010

Mundo de locos engreídos

En serio, es una pena, tan jóvenes y tan locos.  Con esta sentencia he dejado perpleja a mi madre de buena mañana. Ella no tiene la menor idea de a lo que tiene que enfrentarse una mujer soltera a las puertas de su 27 cumpleaños.

 Los que me conocéis bien os habréis hartado de escuchar una frase muy mía que esta mañana no dejo de repetir: No hay nada que me joda más que me vacile alguien que es subnormal, porque que me vacile un chulo que puede vacilarme, me hace hasta gracia, pero que lo haga un subnormal... El subnormal saca mi yo más sarcástico y toda mi artillería pesada de destrucción nuclear. Es en ese momento cuando podemos decir, sí, soy mala malísima.

Total, pasemos a otro tercio, que el tema trentañero desquiciado ya me aburre. No sé qué me pasa que todo el mundo me ve tan desbordante de energía que hay quien ha empezado a tomar ginseng para estar a mi nivel (¿verdad, queridas Zazu y Serrá?). Creo que no me había reído tanto desde el día anterior en el que Anna habló de almorranas (grrrrrrr) mientras cenábamos. Pues eso, queridos amigos, amigas, lectores, lectoras y allegados: tomen ginseng, que la vida es breve y tenemos que tomar fuerzas porque cada vez somos más los locos que los cuerdos. ¡Esto promete!

jueves, 7 de octubre de 2010

El concepto del bizarrismo

Últimamente vivo en una realidad muy bizarra. Este último concepto se lo debo a mi Annita que me ha sumergido de pleno en un universo onírico que ninguna de las dos somos capaces de resolver y que nos lleva a menudo a sufrir sendos ataques de risa al escuchar palabras como almorrana. ¡Si es que me da hasta asco escribirla! Por dios.. ¿hay alguna palabra más horrenda que esa? Y es que no podía parar de reír... Tan fina ella, tan ideal.. y me suelta eso en plena cena. No sabía que hacer con el trozo de pollo que me había llevado a la boca... si escupirlo o tragármelo, el mismo dilema que tiene el comedor de sushi principiante al que le parece repugnante que seamos capaces de comernos semejante asquerosidad.

Aunque también os digo una cosa, queridos lectores, el bizarrismo tiene su qué. Te ayuda a no tomarte en serio según que paranoias: corazones partíos, gente que va, que viene, que aparece y desaparece y, lo mejor de todo, alguien tan perfecto que parece imposible que pueda existir y, que por lo tanto, seguramente será fruto de un bizarrismo crónico que ya empieza a apoderarse de mis capacidades sensoriales. Es que no hay más, mi vida se rige por una sola ley, la de Murphy, con lo cual si es tan perfecto que no puede existir, seguramente no exista. ¿Qué le vamos a hacer? Luego a la Bombi le hace gracia que diga que he pisado una mierda de dinosaurio (que conste que el chiste no es mío, es de Mireya), pero es verdad.. si es que me huelo la suela con la nariz a años luz del zapato.


PD: No os molestéis en buscar bizarro en el diccionario. No me acaba de convencer el significado que le dan. Prefiero que perdáis el tiempo escuchando esta canción de Vetusta Morla, que tanto me flipa últimamente:

domingo, 3 de octubre de 2010

El Mar

Cuando se tiene el alma herida, no hay nada mejor que refugiarse en el mar. Lo recomiendo. La playa en octubre puede ser el sitio más hermoso del mundo para esconderse y que nada ni nadie perturbe un momento tan íntimo donde te encuentras solo ante tus pensamientos, ante la esencia de tu persona y tus propios miedos. Por un momento he creído que sólo existíamos el mar, la arena, el sol y yo... Y ese preciso instante ha sido el segundo de felicidad más bonito que he tenido en los últimos días.

 El sosiego de las olas ronroneando en mi oído, cantando sólo para mí, me ha cargado las pilas tanto que no he podido evitar lanzarme a sus brazos. El agua estaba tan fría que ha revivado el calor de mi cuerpo hasta el punto de poder oír de nuevo el latido de mi corazón. Me he desnudado sólo para él, para un mar gélido que me ha acogido en su regazo para purificarme el alma. Cuando he salido del agua creo que ya era otra persona, otra persona nueva con más ganas de comerse el mundo que nunca.