De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Trajeándome

¡Qué buena nueva! Haciendo un repaso de la prensa económica me encuentro con esto:

“La compra a través de internet de todos los productos de Zara, el formato más emblemático de Inditex, se podrá realizar a partir de hoy, en España, Alemania, Francia, Italia, Portugal y Reino Unido”.

Me encanta comprar por Internet, es el colmo de mi consumismo más voraz, y a la vez perezoso, que me permite tener lo que quiero, cuando quiero y sin moverme de mi confortable silla de oficina. Lo que viene a significar que no tengo que aguantar a las locas insolentes que te pillan los dedos con las perchas pasando prendas a una velocidad completamente fuera de lugar sin percatarse de que tú habías llegado primero. Y es que a veces ir de compras se convierte en una lucha por la supervivencia marcada por las leyes de la selva: el más fuerte gana. Por eso y por mi creciente insociabilidad y temor a las multitudes, celebro que ZARA venda por internet: a los bichos raros como yo nos hará la vida más fácil.
Por otro lado, hablando de compras, he decidido cuidar mi estilismo al máximo para ir a la oficina y que me tomen en serio cuando pido un aumento de sueldo. Lo pedí antes de las vacaciones pero creo que mis faldas cortas y mi aspecto desaliñado han hecho que todos mis superiores tengan una demencia senil repentina. Por ello, cada día me visto como si fuera a comprar joyas a Tiffany’s. Tanto es así que he ido a pagar una tasa del ayuntamiento a Caixa Catalunya y se han pensado que manejaba pasta y me han ofrecido un depósito. ¡Si yo no tengo ni dónde caerme muerta! Antes tenía un sitio donde caer pero ahora lo he alquilado, así que ya ni eso.


Total, a lo que íbamos, que en mi afán de superarme cada día con mi estilismo de secretaria eficiente, he encontrado la ganga de mi vida en una amiga que se va a pasar un año sabático a Australia (grrrr, envidia cochina) y que se está deshaciendo de su armario, digámosle, “formal”. ¡Prendas a 4 euros! Me volví loca… En dos segundos había comprado 1 traje chaqueta, 2 pantalones de pinza (¿Por qué los pantalones de pinza hacen el culo gordo?), 2 americanas y 3 faldas y todo por el módico precio de 36 euros. ¿No estáis flipando?

Gracias GiGi, aunque te vayas al quinto pino, la Bombi y yo te llevaremos en el corazón.

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