Este verano ha sido un punto de inflexión para mí. De lo bueno y de lo malo se aprende y ahora tengo los oídos bien abiertos a las buenas vibraciones.
El otro día me dieron un consejo que me llenó de ternura. En catalán suena mejor, lo sé Jaume, pero me debo a mis queridos lectores: "No te comas la cabeza: aunque quieras olvidar, no podrás. El cuerpo tiene su propio ritmo y sus sentimientos y se tarda en hacer limpieza. Cuando todo en tu mundo se tambalea, la inercia te hace querer volver a lo conocido... Simplemente acepta que estarás un tiempo de resaca y vive con la oportunidad de hacer cosas que antes no podías hacer".
El otro día me dieron un consejo que me llenó de ternura. En catalán suena mejor, lo sé Jaume, pero me debo a mis queridos lectores: "No te comas la cabeza: aunque quieras olvidar, no podrás. El cuerpo tiene su propio ritmo y sus sentimientos y se tarda en hacer limpieza. Cuando todo en tu mundo se tambalea, la inercia te hace querer volver a lo conocido... Simplemente acepta que estarás un tiempo de resaca y vive con la oportunidad de hacer cosas que antes no podías hacer".
Quería compartir estas palabras con vosotros porque me parecen simplemente perfectas. No necesitan matices, no necesitan nada más, como las cosas que emergen del alma del poema de Neruda que tanto estoy leyendo últimamente:
"Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía".
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