De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El orgasmo bucal de María

Generalmente el vino nos proporciona una lucidez fuera de lo común que puede llevar al grupo a tomar decisiones disparatadas e incluso a tener orgasmos bucales. Me explico: ahora cuando suceden cosas extraordinarias a mi alrededor todo el mundo sugiere que haga un post. Me encanta postear mi vida, así parece más interesante. Pues bien, el tema de hoy es que María cuando come nigiris de salmón en el Kibuka tiene orgasmos bucales.

Ciertamente son más buenos que en cualquier otro sitio donde los haya comido: la bola de arroz en su justo tamaño, macerada con vinagre de arroz en su justa medida, sin que se desgrane, se deshace en la boca y el corte de salmón perfecto, liso, en su justo grosor. Si estás salibando ahora, puedes hacerte una idea de lo que es un orgasmo bucal, aunque para experimentarlo tendrás que cenar en el Kibuka.

Y así transcurrió la noche, orgasmo bucal tras orgasmo bucal... Creo que desde ayer soy multiorgásmica. Os voy a echar de menos chicas.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada