De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

martes, 28 de septiembre de 2010

Se paró

Siempre me he preguntado cómo sonaba un corazón cuando se rompe. Desde hoy puedo describirlo del modo más escueto, triste y frío posible: un corazón cuando se rompe suena a silencio.

No tengo nada más que decir... las palabras no salen cuando momentáneamente el corazón ha dejado de latir.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Malagueando se vive mejor

Recién llegada de la Cosa del Sol, la vida se ve con otros ojos. Hasta arriba de conchas finas, espetos de sardina y cartojal, todavía no me creo lo bien que se estaba en la playa a venintipico de septiembre. Sin haberle sacado provecho a mi carnet del paro (aún no he tenido tiempo de ir al INEM con tanto estrés de sol, comida y buena gente) siento que he estado desaprovechando mi vida los últimos 26 años.

Y es que, cuando viajas a sitios donde la calidad de vida es infinitamente mayor a la de Barcelona, piensas... Me han estafado. Porque yo no sé si es cierto que "Para hacer bien el amor hay que viajar al sur" pero desde luego que para comer conchas finas sí. Vivo obsesionada por ese sabor... Para mí que le ponen droga, como al vino turbio, para que te enganches a ellas. Viene siendo lo que con Maria denominamos orgasmo bucal (ya los conocéis de nuestras cenas en el Kibuka).

Otra reflexión que he extraído de estos días de asueto, a parte de la estafa en la que vivimos sumidos los barceloneses, es que me voy a comprar un vibrador. Sí, habéis leído bien, un pene de plástico que en modo vibración puede ser capaz de sustituir lo único útil para lo que existe el hombre últimamente en mi vida. De ahí que me haga tanta gracia el grupo de Facebook de: Te voy a regalar unas zapatillas de ballet para que te vayas a la mierda de puntillas. Hombres del mundo, no me toméis en serio... se trata de un estado de ofuscación momentáneo. Seguro que mañana se me pasa.



viernes, 17 de septiembre de 2010

Cayetana

Me encanta el sonido que produce el taconeo de los zapatos de una bailaora en un tablado flamenco. Es un sonido que, como casi toda percusión, te envuelve y te permite dejarte llevar por una musicalidad tan cálida que casi puedes sentir como te quema la cara. Ese movimiento rápido de pies me fascina... Para alguien como yo, que casi no sabe andar con tacones, puede resultar fascinante que alguien sea capaz de crear algo tan bello sólo con los pies...

Pues eso, que me ha dado por ir al teatro a ver el espectáculo de Cayetana y he salido con el replicar de unos tacones en la cabeza. El flamenco es muy estético. Si analizas la escena frame a frame, es cuando te das cuenta de la intensidad que desprende. El pelo del bailaor suspendido en el aire, la gota de sudor que corretea por la espalda, el tacón golpeando con el suelo, las castañuelas entrelazadas en los dedos... En fin, una buena terapia para dejar atrás una semana dura, dura.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Neruda

Este verano ha sido un punto de inflexión para mí. De lo bueno y de lo malo se aprende y ahora tengo los oídos bien abiertos a las buenas vibraciones.

El otro día me dieron un consejo que me llenó de ternura. En catalán suena mejor, lo sé Jaume, pero me debo a mis queridos lectores: "No te comas la cabeza: aunque quieras olvidar, no podrás. El cuerpo tiene su propio ritmo y sus sentimientos y se tarda en hacer limpieza. Cuando todo en tu mundo se tambalea, la inercia te hace querer volver a lo conocido... Simplemente acepta que estarás un tiempo de resaca y vive con la oportunidad de hacer cosas que antes no podías hacer".

Quería compartir estas palabras con vosotros porque me parecen simplemente perfectas. No necesitan matices, no necesitan nada más, como las cosas que emergen del alma del poema de Neruda que tanto estoy leyendo últimamente:

"Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía". 

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Adeu, Barcelona. Hello, London!

Ahora que ya se lo he dicho a todo el mundo, no me queda otra que irme... ¡ja ja! ¿Os imagináis que ahora me rajo? Sería lo peor, lo menos Wendy e inapropiado del mundo. Y es que he pensado que no se puede vivir indefinidamente de forma provisional. Sí, lo sé, suena un poco contradictorio... pero tiene una explicación muy sencilla: o deshago la maleta o la lleno con ropa de invierno.

Una serie de desdichas encadenadas me han llevado a la situación en la que hoy me encuentro. Pero yo, como buena marketiniana, me he vuelto especialista en convertir las amenazas en oportunidades, y si en el trabajo no me ofrecen nada bueno, me cojo el paro y me voy a Londres.

 Tan fácil como eso... En todo este tiempo he aprendido que las cosas pasan por algo y que si la vida te cierra una puerta, es porque otra mejor se va a abrir. Yo de momento sólo veo puertas cerradas... pero supongo que algún día la vida me empezará a abrir tantas puertas que ni yo misma me lo creeré de la buena suerte que voy a tener. Entonces podré decir que me he limpiado los zapatos de esa gran mierda que un día pisé sin darme cuenta y que llevo años oliendo tras mis pasos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El orgasmo bucal de María

Generalmente el vino nos proporciona una lucidez fuera de lo común que puede llevar al grupo a tomar decisiones disparatadas e incluso a tener orgasmos bucales. Me explico: ahora cuando suceden cosas extraordinarias a mi alrededor todo el mundo sugiere que haga un post. Me encanta postear mi vida, así parece más interesante. Pues bien, el tema de hoy es que María cuando come nigiris de salmón en el Kibuka tiene orgasmos bucales.

Ciertamente son más buenos que en cualquier otro sitio donde los haya comido: la bola de arroz en su justo tamaño, macerada con vinagre de arroz en su justa medida, sin que se desgrane, se deshace en la boca y el corte de salmón perfecto, liso, en su justo grosor. Si estás salibando ahora, puedes hacerte una idea de lo que es un orgasmo bucal, aunque para experimentarlo tendrás que cenar en el Kibuka.

Y así transcurrió la noche, orgasmo bucal tras orgasmo bucal... Creo que desde ayer soy multiorgásmica. Os voy a echar de menos chicas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Trajeándome

¡Qué buena nueva! Haciendo un repaso de la prensa económica me encuentro con esto:

“La compra a través de internet de todos los productos de Zara, el formato más emblemático de Inditex, se podrá realizar a partir de hoy, en España, Alemania, Francia, Italia, Portugal y Reino Unido”.

Me encanta comprar por Internet, es el colmo de mi consumismo más voraz, y a la vez perezoso, que me permite tener lo que quiero, cuando quiero y sin moverme de mi confortable silla de oficina. Lo que viene a significar que no tengo que aguantar a las locas insolentes que te pillan los dedos con las perchas pasando prendas a una velocidad completamente fuera de lugar sin percatarse de que tú habías llegado primero. Y es que a veces ir de compras se convierte en una lucha por la supervivencia marcada por las leyes de la selva: el más fuerte gana. Por eso y por mi creciente insociabilidad y temor a las multitudes, celebro que ZARA venda por internet: a los bichos raros como yo nos hará la vida más fácil.
Por otro lado, hablando de compras, he decidido cuidar mi estilismo al máximo para ir a la oficina y que me tomen en serio cuando pido un aumento de sueldo. Lo pedí antes de las vacaciones pero creo que mis faldas cortas y mi aspecto desaliñado han hecho que todos mis superiores tengan una demencia senil repentina. Por ello, cada día me visto como si fuera a comprar joyas a Tiffany’s. Tanto es así que he ido a pagar una tasa del ayuntamiento a Caixa Catalunya y se han pensado que manejaba pasta y me han ofrecido un depósito. ¡Si yo no tengo ni dónde caerme muerta! Antes tenía un sitio donde caer pero ahora lo he alquilado, así que ya ni eso.


Total, a lo que íbamos, que en mi afán de superarme cada día con mi estilismo de secretaria eficiente, he encontrado la ganga de mi vida en una amiga que se va a pasar un año sabático a Australia (grrrr, envidia cochina) y que se está deshaciendo de su armario, digámosle, “formal”. ¡Prendas a 4 euros! Me volví loca… En dos segundos había comprado 1 traje chaqueta, 2 pantalones de pinza (¿Por qué los pantalones de pinza hacen el culo gordo?), 2 americanas y 3 faldas y todo por el módico precio de 36 euros. ¿No estáis flipando?

Gracias GiGi, aunque te vayas al quinto pino, la Bombi y yo te llevaremos en el corazón.