De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

domingo, 27 de junio de 2010

Hay que empezar por el principio

Hoy me he levantado con ganas de poner orden en el Mundo de Wendy. Pese a que hay toneladas de polvo por doquier y cajas pendientes de desembalar, todo parece ir por el buen camino. Me he quitado la pereza de encima a la cual me había empujado el letargo en el que uno se suele quedar cuando le desguazan su vida. Para ello sólo sirve un consejo: despacio pero sin pausa.

Hoy ya no me duelen los puntos, he podido dormir y he empezado a idear como será mi vida cuando pase el verano. Tengo la gratificante sensación de tener el mundo a mis pies y de poder hacer lo que se me antoje. ¿Hay algo mejor que eso? Me han cerrado varias puertas este año... Ok, no pasa nada, otras mejores se abrirán... Si las palomas llevan años tramando una conspiración, algo bueno va a tener que pasarme tarde o temprano.

Hoy sólo veo una cosa: playa, sol, amigos... Me muero de ganas de aterrizar en Ibiza y convencerme de que todo este año de trabajo ha valido la pena. Pa pa pa, pa pa para pa.. pa pa pa...

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