De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

lunes, 3 de mayo de 2010

Sociología de estar por casa

Una crítica social como dios manda, se deja de lamentaciones y sale a la calle a investigar su verdadero objeto de estudio: el ser humano. ¡Y es que el tema da para mucho! Por eso, con ánimo de hacer un estudio riguroso de las relaciones humanas a través de las redes sociales y de recoger material para mis artículos (tal y como hace Carrie Bradshaw en Sex & the City) me abrí una cuenta en uno de esos sitios donde la gente entra para encontrar a gente con aficiones comunes. A los 3 segundos de crear mi perfil ya me estaban ofreciendo sexo, plan para el sábado noche, matrimonio y, lo más curioso de todo: ¡me ofrecieron el negocio del siglo! Dinero a cambio de mis braguitas. No te creas que bien pensado, ¡se le puede sacar tajada a esto!

Diez minutos fueron suficientes para darme cuenta de que la peña está zumbada aunque, en honor a la verdad, también conocí a otros aspirantes a crítico social del año con intenciones menos insanas. Pero...llegados a estas alturas de mi vida puedo decir y digo que cuanta más gente conozco, más quiero a mi perro.

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