Una crítica social como dios manda, se deja de lamentaciones y sale a la calle a investigar su verdadero objeto de estudio: el ser humano. ¡Y es que el tema da para mucho! Por eso, con ánimo de hacer un estudio riguroso de las relaciones humanas a través de las redes sociales y de recoger material para mis artículos (tal y como hace Carrie Bradshaw en Sex & the City) me abrí una cuenta en uno de esos sitios donde la gente entra para encontrar a gente con aficiones comunes. A los 3 segundos de crear mi perfil ya me estaban ofreciendo sexo, plan para el sábado noche, matrimonio y, lo más curioso de todo: ¡me ofrecieron el negocio del siglo! Dinero a cambio de mis braguitas. No te creas que bien pensado, ¡se le puede sacar tajada a esto!
Diez minutos fueron suficientes para darme cuenta de que la peña está zumbada aunque, en honor a la verdad, también conocí a otros aspirantes a crítico social del año con intenciones menos insanas. Pero...llegados a estas alturas de mi vida puedo decir y digo que cuanta más gente conozco, más quiero a mi perro.

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