De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

lunes, 3 de mayo de 2010

Sociología de estar por casa

Una crítica social como dios manda, se deja de lamentaciones y sale a la calle a investigar su verdadero objeto de estudio: el ser humano. ¡Y es que el tema da para mucho! Por eso, con ánimo de hacer un estudio riguroso de las relaciones humanas a través de las redes sociales y de recoger material para mis artículos (tal y como hace Carrie Bradshaw en Sex & the City) me abrí una cuenta en uno de esos sitios donde la gente entra para encontrar a gente con aficiones comunes. A los 3 segundos de crear mi perfil ya me estaban ofreciendo sexo, plan para el sábado noche, matrimonio y, lo más curioso de todo: ¡me ofrecieron el negocio del siglo! Dinero a cambio de mis braguitas. No te creas que bien pensado, ¡se le puede sacar tajada a esto!

Diez minutos fueron suficientes para darme cuenta de que la peña está zumbada aunque, en honor a la verdad, también conocí a otros aspirantes a crítico social del año con intenciones menos insanas. Pero...llegados a estas alturas de mi vida puedo decir y digo que cuanta más gente conozco, más quiero a mi perro.