De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

domingo, 14 de marzo de 2010

Venturas y desventuras nocturnas

La cosa está clara, cuanta más gente conozco, más me quiero a mí misma. Mi largo exilio de la noche barcelonesa (han sido 7 años... ha llovido mucho, ¿eh?) me ha dejado esa clarividente conclusión y una uña rota. La noche empezó con un gran error: la elección de un zapato de tacón en lugar de uno plano. Y ya no lo digo por el jodido dolor de pies y la sensación orgásmica al desprenderme de ellos cuando he llegado a casa, sino por el hecho que con casi metro ochenta de altura (con tacones) toda la discoteca parecían hobbits. Partiendo de la base de que la media de edad raspaba dificultosamente los 20 años, una edad donde los hombres todavía están en crecimiento, parecía la madre de más de uno.

He visto con cara de preocupación como no tengo que comprar ropa en el Blanco ya que parece ser que es el patrocinador oficial de las noches en el Eivisí, donde las aspirantes a Amy Winehouse, otrora conocidas como chonis, llevan el último modelito de Blanco, junto con esas uñas de porcelana kilométricas y el moreno de UVA rancio. Total, que el tema sigue igual que hace 7 años, cuando yo pronostiqué que eran una especie en peligro de expansión... porque veo que han proliferado como setas y que ahora está a la orden del día ese look de lo más fatal. De ahí a que acabara con una uña rota, en mi lucha por conseguir mis enseres del guardarropa... Madre mía, que hasta se pegaban hostias en la cola cuando choni 1 intentaba colarse de choni 2. Muy fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

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