De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

lunes, 15 de marzo de 2010

No pienso permitir que nadie perturbe mi yo interior

¿Cómo era? ¿Cómo era? Uf uf uf… inspira, expira… siente como entra el aire por tu nariz y como llena tu diafragma. Luego expúlsalo suavemente, siendo plenamente consciente de todo el proceso. No eres sólo una cabeza que piensa, déjala caer sobre mi mano, eres unos brazos, unos pulmones, una nariz… ¡Dios! No sirve…

 Con la cabeza entre las rodillas, encerrada en un habitáculo de 1x1 en el lavabo de mi oficina, intento ser firme en mis convicciones: No voy a permitir que nadie perturbe mi yo interior. Respiro hondo de nuevo, puedo sentir como mi barriga se infla de aire nuevo que, con una expiración más, se lleva consigo toda la negatividad. Ummm, mucho mejor. Parece que se ha ido la angustia… Vuelve a respirar, con tranquilidad, así.. sin prisa.. uf, uf, uf.

Querido lunes, has venido jodiendo pero no vas a poder conmigo por muchas llamadas desagradables que tengas previstas para mí. ¿Qué tal una canción de MClan para acabar el día?

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