De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

martes, 23 de marzo de 2010

Chocolate Milkybar

Llegados a este punto, cuento tu ausencia por reglas. Reglas, sí, has leído bien: menstruaciones en bienhablado. Los desbarajustes hormonales son golpes letales en época de flaquezas emocionales, pero no te preocupes, tengo tu substituto: una tableta de chocolate blanco Milkybar. No entiendo de drogas duras y nunca me he metido caballo pero creo que tiene que ser lo mismo: un chute de Milkybar y la ansiedad desaparece. Ya está, ya se ha ido.

Esta semana me acordaré de ti todos los días, todas las noches… porque dicen que el tiempo que tardas en olvidar a un amor es inversamente proporcional a la mitad del tiempo que lo quisiste. Yo he hecho mis cálculos y no me salen las cuentas… Es preferible no olvidarte nunca a pasarme los próximos 3 años y medio tratando de hacerlo, ¿no? Olvidar cuesta trabajo y todavía no sé si quiero hacerlo. Mientras tanto, prefiero contar tus ausencias por reglas y mis penas por noches en vilo.

domingo, 21 de marzo de 2010

Ningú va dir que seria fàcil

Avui torno a escriure en català, avui torno a parlar de sentiments. Sentiments que es confonen en el neguit d'un diumenge fosc i plujós que no fan altre cosa que enyorar la teva presència. No sé si series capaç d'ententre que el que vol el meu cor, ho rebutja el meu cap... Una mena de contradicció que em duu a estimar el que mai he tingut de tu. No tinc dret a demanar-te res... pot ser em fa por que siguis feliç sense mi i jo no ser capaç de ser-ho mai per mi mateixa.

Avui torno a sortir a córrer sota la pluja, torno a plorar des de l'anonimat, allà on la gent que passa no se n'adona del dolor que brolla pels meus ulls i que, si ho sabessin, tampoc no els importaria perquè ara s'afanyen a arribar a casa i aixoplugar-se d'aquest diumenge que com tants d'altres torna a ser fosc i plujós sense tu.

lunes, 15 de marzo de 2010

No pienso permitir que nadie perturbe mi yo interior

¿Cómo era? ¿Cómo era? Uf uf uf… inspira, expira… siente como entra el aire por tu nariz y como llena tu diafragma. Luego expúlsalo suavemente, siendo plenamente consciente de todo el proceso. No eres sólo una cabeza que piensa, déjala caer sobre mi mano, eres unos brazos, unos pulmones, una nariz… ¡Dios! No sirve…

 Con la cabeza entre las rodillas, encerrada en un habitáculo de 1x1 en el lavabo de mi oficina, intento ser firme en mis convicciones: No voy a permitir que nadie perturbe mi yo interior. Respiro hondo de nuevo, puedo sentir como mi barriga se infla de aire nuevo que, con una expiración más, se lleva consigo toda la negatividad. Ummm, mucho mejor. Parece que se ha ido la angustia… Vuelve a respirar, con tranquilidad, así.. sin prisa.. uf, uf, uf.

Querido lunes, has venido jodiendo pero no vas a poder conmigo por muchas llamadas desagradables que tengas previstas para mí. ¿Qué tal una canción de MClan para acabar el día?

domingo, 14 de marzo de 2010

Venturas y desventuras nocturnas

La cosa está clara, cuanta más gente conozco, más me quiero a mí misma. Mi largo exilio de la noche barcelonesa (han sido 7 años... ha llovido mucho, ¿eh?) me ha dejado esa clarividente conclusión y una uña rota. La noche empezó con un gran error: la elección de un zapato de tacón en lugar de uno plano. Y ya no lo digo por el jodido dolor de pies y la sensación orgásmica al desprenderme de ellos cuando he llegado a casa, sino por el hecho que con casi metro ochenta de altura (con tacones) toda la discoteca parecían hobbits. Partiendo de la base de que la media de edad raspaba dificultosamente los 20 años, una edad donde los hombres todavía están en crecimiento, parecía la madre de más de uno.

He visto con cara de preocupación como no tengo que comprar ropa en el Blanco ya que parece ser que es el patrocinador oficial de las noches en el Eivisí, donde las aspirantes a Amy Winehouse, otrora conocidas como chonis, llevan el último modelito de Blanco, junto con esas uñas de porcelana kilométricas y el moreno de UVA rancio. Total, que el tema sigue igual que hace 7 años, cuando yo pronostiqué que eran una especie en peligro de expansión... porque veo que han proliferado como setas y que ahora está a la orden del día ese look de lo más fatal. De ahí a que acabara con una uña rota, en mi lucha por conseguir mis enseres del guardarropa... Madre mía, que hasta se pegaban hostias en la cola cuando choni 1 intentaba colarse de choni 2. Muy fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Duermevela

Hoy me he despertado con la intención de dejar a su libre albedrío la niña pequeña con ansias de protección que llevo dentro. No sé qué tipo de nostalgia me ha invadido hasta las entrañas y me ha calado hasta los huesos pero ahora me hallo en un estado de duermevela, en el que no puedes discernir si estás despierto o dormido. Todo cuanto deseo es que un brazo protector me acurruque entre él y su pecho para que nada ni nadie puedan arrebatarme esa calma interior que sólo en ese reducido espacio soy capaz de encontrar.

He buscado en vano ese brazo que tiempo atrás rodeba mi espalda y esas manos que dibujaban la forma de mi cintura pero sólo he encontrado el frío de las sábanas en contacto con mi cuerpo en una cama semivacía.


sábado, 6 de marzo de 2010

Picor de huevos

A todos los chicos del mundo les diré que me repugna su picor de huevos. Y a mí no me engañan con esa milonga del pellizquito, que lo que hacen no es ponerse bien el calzoncillo, sino tocarse los huevos con todas las de la ley. Es casi tan repulsivo como el que se hurga en la nariz confiado en que nadie lo ve y que encima pega asquerosamente el ente que ha extraído de sus fosas en algún rincón del mobiliario común.

Todo esto viene a colación porque el otro día un compañero de trabajo se practicó el conocido pellizco ante mi mirada atónita mientras me explicaba una cosa que tenía que hacer en el ordenador. ¡Vamos, no me jodas! Pellízcate los huevos cuando te sientes en tu sitio y no nos hagas conocedores a los demás de que probablemente tengas ladillas... ¿O no tengo razón? Y es que hay que poner unos límites de salubridad para una convivencia pacífica en un mundo donde es demasiado fácil tocarse los huevos sin ser reprendido. ¿O es más común que te los toquen? Yo lo que son huevos no tengo pero siento a menudo que mucha gente me toca los cojones (perdón por el vocabulario, reconozco que no es propio de una Piluquita como yo).

PD: Dedicat a la Ceci, que avui fa anys i espera aquest post com a regal d'aniversari.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sala de estudio nocturna

Por un momento he creído haberme equivocado. Cuando he llegado a la sala de estudio que la Biblioteca pone al alcance de estudiantes afanosos con ganas de empaparse de conocimiento a altas horas de la madrugada, creía que me había colado por error en un casting de fama. Varias adolescentes, ataviadas con pantalones de chandal anchos y bambas Nike multicolor, susurraban, bueno más bien daban por saco, entre ellas creyéndose no perturbar el reencuentro con el conocimiento de los allí presentes.

Si a esto le unimos una aspirante a secretaria del año, capaz de realizar más de mil pulsaciones por minuto y un chico con ataques de tos espásmica, puedo resumir la noche de estudio en algo parecido a una mierda pinchada en un palo que tiene más fans en Facebook que Silvio Berlusconi.

¡Si es que le nombre lo dice bien clarito, coño! SALA DE ESTUDIO. Es una cosa de pura lógica: si no vas a estudiar, te vas a la puta calle a joder la marrana. Y si tienes tos, te tomas un Halls y te quedas en casa y no haces partícipes a los demás de tu mierda de salud a la que te está llevando tu asquerosa adicción a los cigarrillos. Por no hablar de nuestra amiga, la aspirante a secretaria del año, que además de blasfemear en alto por algún hecho inoportuno fruto de la tecnología punta de su portátil, no ha parado de zampar en todo el rato, con su consecuente ruido y molestia para mis delicados oídos.

Así concluye la noche. Me voy para casa, que mi camita me está esperando.