De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

sábado, 27 de febrero de 2010

A very strange day

Día raro el de hoy...

Pero todos los días grises tienen su nota de humor. Cuando todavía estaba intentando asimilar lo de las noticias en diferido de mi hermana, llega mi padre con un nuevo golpe de humor para hacernos creer a todos que la Tarta de Santiago que se estaba zampando no era mala para su diabetes. ¿Y el azúcar? Preguntamos las tres, ojipláticas. Y contesta el muy redicho: ¿Qué azúcar? ¿Qué azúcar? ¡Si esto es harina! Con esto se refería a las toneladas de azúcar glass que rebozaban el trozo de pastel por doquier. ¿Será posible? Lo jodido es que lo ha dicho con todo el convencimiento de mundo.

Pues eso, hallábase la familia Rodríguez-Muñoz celebrando el cumpleaños de la matriarca cuando de repente un matrimonio de la mesa de al lado se ha percatado del acento gallego de mi padre. Con la pelea que se traía con los grelos y el lacón, como para no percatarse... Resulta que los que teníamos al lado también eran gallegos, cosa rara en Barcelona... que levantas una piedra y te sale un clan entero. Total que después de media hora han llegado a la conclusión que casi eran primos terceros porque la tia de la madre del abuelo de no sé quién (todavía se me escapan algunas palabras en galego) era sobrina de la madre de la tia de no sé quién otro.

Y es que es jodido pertenecer a una familia tan numerosa, te salen tíos por todos lados. Este mundo es un puto pañuelo, no tratéis de convencerme de lo contrario.

Bona nit.

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