De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi nombre es Piluca

Hay cumplidos que una no sabe cómo encajar. Normalmente van acompañados de la menos tranquilizante expresión Te lo digo de buen rollo y siempre te dejan esa cojonuda intranquilidad de si lo habrá dicho con segundas o realmente es de buen rollo. Pero el cumplido del otro día, lejos de ofenderme, me hizo una gracia terrible. Tú eres una Piluquita, de esas que van con Borja Mari. Óbviamente, mi querida amiga desconoce mi facilidad para malpensar de todo cuanto me rodea pero, lejos de enfadarme con ella, me quedé perpleja ante tal derroche de imaginación y espontaneidad. ¿Piluquita? Le pregunté. Sí, tan rubita, tan mona y tan bien vestida siempre... y tan rematadamente pija, le faltó sentenciar. Nunca pensé que proyectara esa imagen y es que, como buena asistenta de Marketing que soy, sé diferenciar entre la imagen corporativa que deseo proyectar y mi posicionamiento real ante mi target. ¿Lo ves, Mamá? El Master que me pagaste en el IED ha servido para llegar a esta reflexión ( 1 reflexión : 6000 €, tomen nota).

Total que me puse a reír a carcajada limpia. ¿Dónde estará mi Borja Mari? Dios mío, que nombre más horrible... Mi primer beso fue con un tal Borja y pasó a los anales de mi memoria como algo sin importancia. ¿Será eso por qué  entonces no era una auténtica Piluca? Sea como sea no entiendo la imagen que tengo de PIJA (con lo bruta que soy hablando...) ¡Si yo sólo llevo cosas de Inditex! Tendré que hacerme un rebranding total para ver qué falla en mi comunicación. O quizás no.. en el fondo me ha gustado eso de ser una Piluca.  

Bye bye Wendy, welcome Piluca!

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