Tenía tantos planes, tantos sueños… Se veía a sí misma vistiendo de blanco o acunando a un bebé, envejeciendo a su lado. Pero todo aquello ahora es polvo, polvo que ensucia sus pasos, polvo de olvido… Polvo, tan sólo polvo.
¿Qué más da eso ahora? Como tantas otras veces, nuestra protagonista empieza de nuevo. Se cayó, sí, pero ha limpiado sus heridas. Las rodillas ya no le sangran, pero le escuece el alma. Siente miedo de la noche y llorando se queda dormida, noche tras noche, día tras día.
Se aferra a aquel puñado de arena que un día se le coló entre los dedos. Llora, llora de rabia porque no supo querer lo querido…

Me encanta! :)
ResponderSuprimirEres una crack escribiendo!
Un besazo guapa!
Que bonito Vero! Me gusta como escribes :)
ResponderSuprimirBesos
Mar.