De profesión crítico social

Directamente desde los mundos de Wendy, llego dispuesta a criticarlo todo y a hacer de mi vida, y de paso de las vuestras, un lugar idílico donde ver la vida a través de las inocentes gafas de Amélie Poulain.

¡Bendita inocencia! Y es que no hay mayor soledad que darse cuenta de que todo el mundo es idiota. ¿Quién da más? Aunque en este mundo no hay lugar para los soñadores, aquí estoy yo, para iniciar una cruzada a favor del Yo también puedo ser feliz.

jueves, 18 de febrero de 2010

En diferido

¡Me meo! Mi hermana no nos deja ver las noticias porque dice que simpre ponen lo mismo, que las repiten... ¡jaja! 4 años en la facultad de Comunicación debatiendo sobre la objetividad y llega una niña de 13 años y me echa cualquier teoría por la borda. Ahora resulta que las noticias las pasan en diferido, como cuando era pequeña y mi madre me grababa los dibujos animados y me los ponía una y otra vez. Con razón, si me sacas de La Aldea del Arce, La Abeja Maya y los Fraggle Rock, me pierdo...

Y es que la vuelta a casa me está haciendo ver que he vivido durante toda mi vida rodeada de freaks. Mi padre el primero, que le pone el móvil con música de pájaros a sus canarios para que aprendan a cantar. Mi hermana, la que sostiene que las noticias son grabadas, que come la sopa con pajita; el perro que va todo el día paseando un Picachu para que se lo quites y cuando te acercas, sale corriendo con la sonrisilla de hiena; y mi madre, que trabaja de noche, y ya no sabe cuándo tiene que dormir o comer.

Esto podría titularse Mi Familia y Otros Animales... porque al final va a resultar que yo soy la más normal de todos. 

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