De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

jueves, 4 de febrero de 2010

Empieza el día con una sonrisa

Tiene guasa la cosa, una se pone a dieta, enloqueciendo con los tanto por ciento de materia grasa de los yogures, y sin embargo me encuentro con una portada de periódico de difusión gratuita que, con un cantoso color amarillo y una carita mona, te invita a empezar el día con una sonrisa y el auténtico sabor y ternura de Donuts. ¡Acabáramos! Ya sé por qué llevo siglos empezando el día con mal pie...

¿Qué sabrán ellos de empezar el día con una sonrisa? Con mis escasas 7 horas de sueño y un despertar de lo más prometedor (cientos de coches pitando al camión de Estrella Damm que estaba haciendo la carga y descarga en mitad de la calzada... vamos que me he acordado del puto anuncio de Tonight, tonight mientras me cagaba en la pu.. madre de todos de buena mañana. Total que hoy tocaba revisión de la moto, así que ya sabéis qué significa eso: LA VUELTA AL TRANSPORTE PÚBLICO. De verdad que odio ser monotemática pero lo de hoy no tiene desperdicio. He dejado mi moto delante del taller, como no habían abierto, he seguido las indicaciones del mecánico y le he dejado las llaves en el bar de en frente, donde a las 8.30 de la mañana ya había un padre de familia jugándose el jornal a las máquinas tragaperras (vomitivo).

Entrego las llaves y tiro derechita hacia la Diagonal. Por cierto, ¿dónde se compraban las tarjetas de metro? Porque claro antiguamente en el estanco te las vendían... He tenido que bajar al metro a comprar la tarjeta, ahí ha sido donde me han dado el puto periódico con el donuts de azúcar gigante que me decía cómeme, cómeme (si hubiera sido de chocolate, le hinco el diente al diario, lo juro). Después de la hastillada de la T-10 (¿Seguimos teniendo el transporte público más caro y deficiente de España?), vuelvo a la superficie con la valentía de coger un bus a primera hora. Y digo valentía porque hay que tenerlos bien puestos para meterse en un autbús infestado de gente, con la calefacción a 40ºC, con una bolsa de deporte, el bolso y el casco de la moto. He recibido codazos, puntapiés, soplidos... de esas fantásticas "señoras que" están haciendo estragos en el Facebook. Tras dos minutos en la sauna,  me he puesto a sudar como un pollo Llegados a este punto, pongo en antecedentes a mi querido lector: el ir en moto implica ir con una chaqueta digna de un alpinista, máxime cuando en Barcelona reina un ambiente húmedo y gélido que congela el moquillo antes de que te salga de la nariz.

Así que aquí me tienen, 15 minutos después, sigo sudando como un pollo en la oficina, donde la gente tiene una temperatura corporal distinta a la mía y ponen la calefacción como si se fuera a acabar el mundo. Así que, señores de Panrico o de donde sean los Donuts, no me hablen de empezar el día con una sonrisa porque ¡les meto el Donut por donde les quepa!

1 comentario:

  1. ahhhhhhhh ja ja ja... si si si... ahora por tu culpa quiero salir de casa para comprarme unos maravillosos donuts. Menos mal que no tengo que coger el bus (que es asqueroso como bien dices) y no pasa nada por engordar, porque como llevo 3 dias cagandome... pos echo todos los azucares estos ja ja ja

    que tengas una buena vuelta a casa!!!

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