De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

miércoles, 27 de enero de 2010

Anestesia

Me voy a desnudar ante vosotros. Pero no va a ser un desnudo físico, sino un desnudo del alma que se me antoja mucho más complicado.

Te veo bien, me dice mucha gente, y yo les contesto que me siento como después de un gran tormenta de verano, en una calma intranquila de esas que no te da la certeza de si el temporal se va a repetir o por fin va a salir el sol. Ahora mismo ni siento ni padezco, me da igual el frío que el calor: es como un estado de anestesia perpetua que yo solita me he administrado para no tener que replantearme nada. No quiero pensar en el futuro, ni tomar decisiones, ni  aclarar mis sentimientos: ahora sólo me importa lo que voy a hacer hoy y, con suerte, lo que haré mañana.




Yo creo que es algo comparable a cuando te extraen una bala y dejas de sentir el dolor punzante que te dejaba sin respiración. Nunca me han disparado pero creo que el ejemplo es muy gráfico. Después de la extracción, queda la herida y eso es lo que duele, lo que tarda en cicatrizar y lo que te deja una marca para toda la vida. Todavía no he llegado a ese punto, ahora mismo me han intervenido y no he despertado de la anestesia. Quizás lo ideal es quedarse así para siempre, en esta especie de analgesia congénita, en esta adorable calma relativa.

1 comentario:

  1. No et preocupis... tindras mes sentiments... i aunque la tormenta parece que nunca se acaba... lo hace.

    No se si es muy esperanzador pero weno...

    anims mil i petons

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