De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Lunes, lunero de KOT y otras alergias

Hace semanas que los lunes han dejado de ser un problema. Cuando se trabaja todos los días te da lo mismo que sea lunes, sábado o miércoles al mediodía. Lo jodido es "empezar" la semana poniéndote a dieta y yendo al alergólogo de buena mañana para que te joda tu equilibrio mental inyectándote cosas que te producen alergia para ver cuánta alergia te producen.


Vayamos por partes. 6.30 a.m: suena el puto despertador porque una que es tan responsable se ha pedido la visita al médico a las 8 de la mañana para no tener que faltar al trabajo. 8 a.m: llego a la consulta del médico de la alergia (por encima de la Diagonal, ¿os acordáis?) y me dan la fatídica noticia de que me tienen que repetir las pruebas cutáneas. Osea, que en cero coma me veo la infermera apoderándose de mi brazo, al cual le ha puesto gotitas de un líquido que seguramente me provocará una reacción alérgica, y se dispone ha hacerme unos cortes para que el contacto con la piel sea aún mayor. Durante los siguientes15 minutos no me he podido rascar: horrible. Como cuando tienes varicela y tu madre te prohíbe terminantemente que te rasques... Me subía por las paredes. No contenta con ello, viendo que los ácaros me daban mucha alergia, al igual que las graminias, va y me hace inhalar un spray lleno de esas apestosas criaturas. Casi me da algo... venga a estornudar.. ¡hija de puta! ¡Si ya sabes que me da alergia, para qué me lo haces oler! Es que los habitantes de la Diagonal pa' arriba tienen que cerciorarse de las cosas doblemente. Eso no pasa en el otro lado.

Total, que después de tan lamentable episodio y de un desayuno reconfortante, he decidido retomar la dieta KOT. Mi alimentación en las dos próximas semanas se verá reducida al contenido de esos sobres milagrosos que, combinados de forma magistral, con mis verduritas, harán que la báscula y yo hagamos las paces. Conviene que se firme este tratado de paz ante unas más que próximas Navidades que ya tienen la ciudad tomada y llena de espíritu Navideño.

Por otro lado, por fin ha llegado el frío. Abríguense las orejillas.

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