De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Una de pipas

Lo que son las cosas... estaba yo tan tranquila comiendo pipas. Lamentablemente no eran Tijuana, las cuales, desde que las pruebas, provocan que todas las demás clases de pipas no sepan a nada. Dejando a un lado esta reflexión tan profunda sobre las pipas, me hallaba yo tan tranquila en el sofá de mi casa, comiendo pipas cuando alguien cuelga en el facebook una noticia con semejante titular: "Un paquete de pipas como preservativo". Me he quedado muerta y, después de escupir cada uno de los miles de fragmentos en los que se divide una mierda de pipa en mi boca, sin dejar de salir de mi asombro, he leído la noticia.


Una pareja de adolescentes, en plena esfervescencia sexual e incapaz de encontrar un método anticonceptivo mejor, acaba en urgencias para que los sanitarios extraigan tan extraño objeto del interior de la vagina de la muchacha. Incredible. Tantas horas de educación sexual que se desvanecen en pro de la imaginación más rancia que, lejos de prevenir un embarazo, es capaz de provocar una escabachina en las partes nobres de una de las partes contrayentes.

La fuente que cito, El Correo Digital, no contento con dejarnos "a piedras", intenta profundizar en el por qué del comportamiento adolescente, consultando a un sociólogo con el ánimo de darle a la noticia la seriedad que nunca tuvo. Vivimos una creciente banalización de la sexualidad entre los jóvenes. Ni banalización ni hostias, hay quien es tonto practicando sexo, en el colegio y hasta rascándose la nariz. Yo, por si acaso, conservaré el envoltorio de todas las pipas que me coma: nunca se sabe cuándo te va a dar un calentón.

2 comentarios:

  1. Despues de leer semejante noticia....
    no como pipas jamas en la vida!!!
    Jajajajajajaja

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  2. Yo soy más de las bolsas del Carrefour, pero como ya no hay de plástico... Caca!

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