De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Nuevos horizontes

Los noticias sobre la previsión de la taxa de paro para finales de año no son muy alagüeñas. ¿Quién no conoce a alguien que ahora mismo se encuentra recibiendo una prestación por desempleo? Yo sobre esto tengo una opinión muy radical: ¿cuántas de estas personas que se encuentran en el paro podrían estar trabajando y, sin embargo no lo hacen porque están muy bien viviendo de las arcas del Estado? Se pueden contar por miles. En estas cosas generalizar es meterse en camisas de once baras, no quisiera yo desatar la ira de personas paradas que no estén metidas en el saco de los cara-duras. Pero las cosas como son: España es un país que de tan garantista se pasa y yo a todos los que cobraran una paga del Estado, les daba una escoba para que barrieran las calles. Más de uno se lo pensaba y se ponía a buscar trabajo a la voz de YA!

Total, que en un momento de desconcierto económico, eufemismo de la palabra CRISIS que ya me empieza a provocar sarpullidos cada vez que la oigo, yo he decidido probar suerte en otra empresa. Trabajo hay, otra cosa es que estemos dispuestos a aceptar las condiciones que nos ofrecen. Está claro que en épocas de austeridad no vas a encontrar un trabajo con las mejores condiciones del mundo, pero aquí se trata de arrimar el hombro y esperar a que pase la tormenta. Nuevos horizontes se abren, pues, para la pequeña Wendy, los cuales esperemos no acaben en bancarrota para su economía. Amén.

Es domingo y mañana empieza mi nueva vida. ¿Qué tal una sonrisa a lo Monroe?

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