De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Me fui para echarte de menos

No me ha temblado la mano al pasar la primera página de mi cuadernillo de hojas blancas inmaculadas en el que se ha convertido este blog. Cual principiante que se inicia en una actividad en la que antaño se hubiera sentido como pez en el agua, poso mis manos temblorosas sobre el teclado de un ordenador que ya empezaba a sentir sobre su chasis el lento letargo del paso del tiempo.

Pero la cabra tira al monte y esta reconciliación entre la creatividad y mi maltrecho ego se estaba haciendo de rogar más de la cuenta así que heme aquí, dispuesta a poneros al corriente de todo cuanto acontece a mi alrededor.

En esta nueva andadura, no renuncio ni a mi lengua viperina ni a esa amarga espontaneidad que no se atraganta al decir lo que piensa. Verdades dignas del parecer inocente del niño, que no duda en señalar el defecto menos evidente, o del lunático que ha perdido el norte y que con sus declaraciones no hace otra cosa que evidenciar que el norte hace mucho tiempo que lo hemos perdido todos los demás.

Ahora que he vuelto, prometo que es para quedarme.


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