De profesión crítica sentimental

Me llamo Wendy, tengo 29 años y llevo 1.112 días soltera. 1.112 días que empiezan a ser fuente de controversia familiar y de inspiración a toda una serie de casamenteros psicópatas que, además de querer poner remedio a mi situación, intentan reconfortar mi consabida pena -consabida por ellos porque desde luego que yo no siento pena ninguna -con frases tan lamentables como “cuando menos te lo esperes, llegará el hombre de tu vida”. A todo esto, el muy señor mío debe haberse perdido por el camino, por lo que he pensado que era mejor entretenerme con alguno de sus congéneres con el fin de estudiar, y recalco aquí la intención sociológica del experimento, una especie que se presenta ante nosotros con la simplicidad más absoluta cuando en realidad esconden tras de sí la mente más retorcida e insana nunca antes vista.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Hoy No Me Puedo Levantar


Hoy podría perfectamente coger prestado el nombre del musical basado en los grandes éxitos de Mecano, para describir la sensación que me ha invadido al sonar el despartador: Hoy No Me Puedo Levantar.

Primera puntualización de la mañana: no os podéis hacer a la idea de lo terrorífico que puede llegar a ser despertarte por primera vez con la alarma de tu nuevo móvil, la cual desconoces de antemano cómo va a sonar. Mi torpeza por las nuevas tecnologías aumenta a la velocidad a la que éstas evolucionan, pero multiplicada por mil y elevándola a la enésima potencia. Total que no tenía ni pajotera idea de cómo puñetas me iba a despertar hoy, lo cual ya adelanto.. ha sido de infarto de miocardío combinado con un ataque de ansiedad después de mis escasas 5 horas de sueño.

Segunda puntualización: 5 horas de sueño escasas porque con motivo de mi aniversario con mi pareja, hemos decidido tirar la casa por la ventana y asistir al musical de Mecano que, desde hace pocos días, ha aterrizado en el Teatro Tívoli de Barcelona. Más de 3 horas de grandes éxitos de los 80' donde, inmersos en la Movida Madrileña, hemos llorado, reído, cantado y disfrutado como los que más. Una lástima que nuestras butacas estuvieran en el anfiteatro, donde se ha congregado también un grupo de adolescentes de dudosa calificación (mi novio y yo aún seguimos teniendo el debate de si eran de este planeta o no) que no han cerrado la puñetera boca en todo el rato.

En todo grupo siempre hay la hiperactiva, sobrada de energía, que todo lo vive con la misma pasión, ¿no? Pues esa nos ha tocado justo al lado y le ha faltado el canto un duro irse a casa con la cara caliente. Por dios, que pesadez. ¿Esto es lo que nos espera? Resulta que estaban preparando un musical y claro, su "coreo" era igual de buena que la que los bailarines del musical llevaban a cabo en el escenario. Total hormonas adolescentes revoloteando por doquier capaces de enervar los nervios al mismísmo Dalai Lama.

Pese a todo, un espectáculo super recomendable.

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